| Todo comenzó con un aviso en la revista Uno Mismo
que apareció en septiembre del año 1999, donde se invitaba
a participar de unos retiros para luego ir a india para recibir una gracia
que nos cambiaria la vida Así lo entendí yo; lo último que hubiese querido conocer era India. Mi esposo estaba decidido y yo quería un indicio que me dijera de corazón que no estaba equivocada, así me entere que muchos que ya habían estado en India; solo le pedían un favor al maestro y él se los otorgaba. Yo pedí en una clase de yoga que me mostrara algo para decidir mi viaje. Grande fue mi sorpresa al verlo a mi lado con su túnica amarilla y con cariño me palmoteaba la cabeza diciéndome, "mi niña, miedo a lo desconocido". Me quedé helada, pero al mismo tiempo sentí un gozo tan grande que me paré y fui donde mi esposo y le dije: compra el pasaje. Faltaba sólo una semana para embarcarnos, Y COMENZÓ ESTE MARAVILLOSO VIAJE SIN REGRESO. En esa época recibimos una gracia de manos del hijo de Bhagaván nuestro Maestro. Lo que yo sentí fue extraordinario, fue como si en un embudo hubiesen vertido miles de semillas con un sonido como “chiiiizzz”, algo así. Cuando lo comenté me miraban extrañados pero no me importaba, así comenzaron mis experiencias. Al regreso ofrecí mi casa para una reunión; la primera después del viaje, y estaba con mucho miedo de que esto no resultara y se desvirtuara el objetivo. Esa noche me acosté y le pedí que me mostrara que no seria un desastre, tal fue mi sorpresa al verlo entrar en mi pieza sonriente y yo no atine más que ofrecerle la silla para que se sentara y lo hizo a pesar que estaba llena de ropa. Estaba realmente entre dichosa espantada y feliz. En el 2001 perdí a mi hija mayor, y mi maestro jamás me abandonó siempre fortaleciéndome y ayudándome a que todo lo que tenía que hacerse fuera perfecto y así fue. Este dolor me acompañará siempre, pero feliz de poder entender y comprender lo que para muchos no tiene explicación. A fines del 2001 haciendo Chakra Dhyana tuve la experiencia de que todos los Chakras se pusieron dorados. Fue tan lindo; luego me enteré que así teníamos que visualizarlos. En el 2003 estando en casa de Anny en Yoga, en un ejercicio, tenía las manos sobre mi cabeza y comenzaron a salir muchos pétalos blancos de mi Sahasrara y una flor con un tulipán energía hacia arriba, baje las manos pensando que era yo o mi mente, pero al volverlas a subir la flor continuo saliendo por entre mis manos y los pétalos salían a borbotones. Esa experiencia marcó algo especial en mi corazón. En el 2003 nos preparamos para volver a recibir una gracia mayor llamada Iluminación, esta palabra para muchos es inentendible. Al terminar el proceso de 5 días en india recibimos una Diksha, una gracia. Mi primera experiencia fue un emborrachamiento, así que me dormí, pero en el sueño sentía una música celestial y yo me veía bailándola en las canchas pero al mismo tiempo me veía durmiendo. Así que decidí seguir ahí, y acostada estuve hasta muy tarde. Desperté con mucha sed de Fanta (yo no tomo bebidas pero esta me las devore durante todo el proceso). Al atardecer nos hicieron Ananda Mandala. Apenas comenzamos con el Muladara Chakra, sentí en mi Sahasrara que tenía una tremenda estrella de metal conectada como una tuerca con grueso eje. Ésta comenzaba a girar lenta y pesadamente tirando algunos destellos de las puntas. En el segundo Chakra, se me presentó mi Maestro Bhagaván y Amma sentados en su sillón, estirándome las manos como diciéndome ¡ah, y tu creías que te abandonaríamos. Amma me arrullaba en sus brazos. En el tercer Chakra, nuevamente la estrella, pero ya decididamente trabajando y girando con más velocidad. En el cuarto Chakra, se me apareció un Maestro como semi acostado sobre una tarima pero todo en loza blanca. Creí que era un Maestro chino pero concluí que era Buda. En el quinto Chakra vi como encima de mi cabeza muchos Maestros vestidos con sus mejores galas, observándome complacidos. Eran más de 10 yo diría 12. Había viento pues sus ropas flotaban. En el sexto Chakra siento como un estruendo; a los Maestros se los lleva un tremendo viento como ciclón hacia arriba. Sus ropas flotaban fuertemente y comienza a bajar Jesús con su cruz debajo del brazo derecho como un guerrero orgulloso, mirándome a los ojos fijamente, diciéndome, aquí estoy yo, como asistiendo a esta ceremonia. Algo tan maravilloso. A esa altura yo era puro llanto no entendía nada. En el séptimo Chakra Jesús se eleva con el mismo viento fuerte hacia arriba. Yo bajo mi cabeza en señal de respeto y al mirar nuevamente, veo a todos mis seres queridos que ya se han ido de esta tierra, como diciendo nosotros también presenciamos este maravilloso evento. Hasta ahí mi corazón dolía fuertemente. Como pude, me fui a mi dormitorio pero el llanto no lo contenía; era un dolor gozoso, maravilloso. Luego nos fuimos a la playa, allá me sentí muy mal inmersa en algo que yo no quería; todo me molestaba hasta que pude estar sola y conseguí la paz. Regresamos al Ahsram para otro proceso. Nos dieron una medicina llamada Lejium, para acelerar la purificación del cuerpo. Así fue, al segundo día jueves al recibir el Lejium de manos del Acharya, levanté la vista para agradecer y sus ojos me traspasaron tan fuertemente que vi a mi Maestro en ellos. El llanto no me dejaba. Luego del Ananda Mandala, comencé a sentirme muy mal, extrañamente mal (el proceso había comenzado, pero yo no sabía qué era). Olguitaji me preguntó qué me pasaba, y dije que iba al baño, ella insistió que me quedara pues me veía mal, pero al llegar al baño dije: ¡qué me dieron estos monjes estoy borracha!, mejor me voy a dormir y ahí comenzó todo, perdí la noción de tiempo y espacio, me morí muchas veces. Agradezco a las monjitas que me asistieron, fueron maravillosas cariñosas, tan dedicadas, tan dulces, como también a Olguita que también estuvo a mi lado, y me dice, “deja que Bhagaván haga su pega, no pidas que pare”. Así lo hice, pero era tanto mi dolor que le decía no pares, pero quítame este dolor. Las monjitas me decían: ¡ahora lloras como bebe!, la otra me decía “te estás iluminando” y yo decía, ”no, es un ataque al hígado”, no, me decían, así es, deja que todo siga. Se fueron, luego llegó María, a quien agradezco infinitamente su compañía. Hasta que nuevamente llegaron las monjitas para sacarme al patio, necesitaba aire, me levantaron en andas pero yo no caminaba me arrastraba. Mi cuerpo pesaba toneladas tenia arcadas, pero no vomitaba; ellas siempre a mi lado me tomaban la frente, para que no hiciera fuerza, pero no podía hablar, a pesar de tener boca. No podía caminar, mis piernas no respondían. Mis brazos estaban muertos, era algo extraño que me daba al mismo tiempo mucha risa. Después de mucho rato, ya casi amanecía, me llevaron a mi cama y me prometieron que no me dejarían sola hasta que me durmiera y así fue. Al otro día amanecí muy adolorida y pedí a Ingrid que me levara al baño. Me bañé y luego me acosté estaba agotada pero desperté con las voces de los monjes. Pero este despertar fue maravilloso, mi mente estaba en una sola línea, fresca y muy liviana. Había un solo pensamiento, habían cesado los miles de pensamientos que se agolpaban en mi cabeza. Me sentía tan limpia, tan liviana que no lo podía creer. Trataba de jugar para ver si podía pensar dos cosas a la vez, pero no podía, habían cesado los pensamientos, me daba mucha risa y mucha alegría. Me fui al templo y justo en ese momento comenzaba otro Ananda Mandala; me incorporé al ejercicio y nuevamente otra experiencia. En mi frente (Agña), me penetraban con un tirabuzón como si fuera un caracol muy grande. Luego en mi Sahasrara me abrían la cabeza y yo podía ver amarillo adentro. Ya nada me sorprendía, le conté a Olguita y me repitió lo mismo "Bhagaván está haciendo su pega". Luego hicimos Shavásana y pude ver cómo se formaba una nube sobre los cuerpos de los devotos. Esta nube eran los condicionamientos que uno tiene, mezcla de frustración, rabia, decepción, impotencia. Pero la maravilla que yo veía era que de cada cabeza salía un pequeño brote; esta era la semilla que ya estaba en cada discípulo. Todos están iluminados; reconózcanlo y no esperan nada, fuera con las expectativas, no se castiguen más, SE LO MERECEN. NO LO DUDEN, las maravillas han continuado, doy fe que este camino recién esta comenzando, pues la iluminación, para mi no termina nunca. Lo primero que se siente es mucha paz, el cese de los pensamientos, ya no hay mas “carry over”, puedes darte cuenta o percibir las energías de tu interlocutor. Tu no cambias, lo que cambia son las percepciones de las cosas. Mi finalidad en la vida siempre ha sido ayudar al prójimo, pero finalmente la ayuda tiene que comenzar por uno para lograr entender al otro. Mi corazón se expande cada día más y más. Cada vez que recibo Dikshas, se me olvida todo, y lentamente voy recuperándola, siento que mi disco duro se esta renovando. Estoy mucho más funcional y clara para todo, pero con UNA FLOJERA QUE NI LES CUENTO. Desde mi corazón agradezco profundamente a mi esposo por haberme llevado a India; a Riacardoji por escucharme cada vez que lo requerí; a todos mis amigos de viaje a Vicky, Texia, Gato, Cristóbal y Olguita, mis instructores de alguna manera, a todos los monjes y monjitas que tan solícitamente nos atendieron. Hoy amo con todo mi ser a Acharyaji, antes... lo odié; hoy tengo una nueva y hermosa familia, Uds. A LOS PIES DE MIS MAESTROS AMMA Y BHAGAVÁN Normaji. |